Para las personas es más fácil regular la temperatura corporal. Nosotros podemos eliminar el calor a través de la sudoración que se produce por todo el cuerpo, pero los perros y gatos
sólo pueden transpirar a través de las almohadillas de las patas, donde
se concentran las glándulas sudoríparas. Por ello, para poder regular
la temperatura correctamente eliminan el exceso de calor a través de la respiración, jadeando.
Por otro lado, aunque en menor medida, también liberan calor a través
de la piel, por eso los animales de pelo largo y denso, sufren más con
las altas temperaturas. El color de la piel y del pelo también influye, ya que los colores oscuros absorben más el calor durante los días soleados.